Emprendedor, ¿A qué eventos acudir?

Va a comenzar el año 2015 y vamos a hablar del siguiente tema: emprendedor, ¿a qué eventos acudir?, me refiero a acudir como asistente. La respuesta es muy sencilla, a ninguno. Y aunque parece muy tajante voy a explicarlo.

Acudir a un evento requiere tiempo y preparación, no se puede ir a un evento por que sí, porque te gusta el cartel o el nombre del evento, o peor, por que has visto que va mucha gente. Para sacarle partido a un evento, donde se invierte tiempo y dinero, hay que estudiarlo bien, ver que conferencias se dan, quien las imparte, que tipo de perfiles te vas a encontrar y si hay espacio y tiempo para networking. Una vez estudiado esto hay que ver si se le va a sacar un aprovechamiento directo a la asistencia, si no, puede ser una pérdida de tiempo y dinero enorme.

Y cuando digo Emprendedor, ¿A qué eventos acudir?, a ninguno, lo que en verdad quiero decir, es que el emprendedor debe centrarse en su proyecto, dedicar todo el tiempo posible a conseguir clientes e ingresos, y olvidar los eventos, donde la mayoría de las veces no te aportan mucho a tu proyecto. Y cuando te plantees ir a un evento, tiene que ser por que te aporta de verdad, te da conocimiento, contacto o clientes, y el tiempo que le estas dedicando esta muy bien invertido.

Hay auténticos profesionales de acudir a eventos, cuando los veo me pregunto: ¿Si están en todos los eventos cuando trabajan en su proyecto?, y además te hacen sentir mal por no haber ido y haberte perdido algo que para ellos era muy interesante. Así que voy a proponer una idea para ver si acudimos a un evento o no: Analizamos 3 factores claves: Conocimiento, Clientes y Partners. Para acudir a un evento debes valorar estos tres aspectos, y si crees que puedes cubrir los tres con un 7 sobre 10, entonces si puedes acudir a un evento.

No es bueno ir a un evento a vender solo exclusivamente, es un error que todos cometemos, por que en un evento sobre todo lo que se hacen son contactos no ventas, a no ser que tengas un stand y ese sea el objetivo del evento, pero en ese caso no vas como asistente, sino como expositor, y ese es otro tema muy distinto. Si vas como asistente tienes que plantear si a las empresas que exponen les va a interesar tu producto, por que ellas han acudido al evento para vender no para comprar, por lo que como mucho te citarán para otro momento, dado que ellos están allí pagando su stand para vender.

Si partimos de la premisa de que no hay que ir a ningún evento, que nuestro límite es cero, nos tomaremos muy en serio acudir a alguno, y esto hará que nuestro planteamiento sea muy distinto, trabajaremos previamente en todos los aspectos que hemos hablado: Conocimiento, Clientes y Partners, y seguro que el resultado de la asistencia es muy positivo.

Otra cosa es que aparte de emprendedor quieras mejorar tu marca personal, creas que es bueno para ti acudir,que por circunstancias personales es bueno dejarse ver, pero que sepas que te estás desviando de tu objetivo, que es llevar tu startup al éxito y pasear y dejarse ver por los eventos como un pavo real.

El gran error del ego

El gran error del ego que todos cometemos es el siguiente: Siempre creemos que podemos hacerlo mejor que otros. Y no es una percepción interna nuestra, es que normalmente se lo decimos a los clientes de una forma tajante y segura. Y para ello van algunos ejemplos reales de “El gran error del ego”:

  1. El manobras: Es muy típico que una persona que llega a tu casa vea el trabajo de otra y diga: “Que chapuza, los que te han hecho este trabajo eran unos novatos”. Esta frase la dice con mucha seguridad la asienta en una máxima, si el cliente le ha llamado a él es que no ha terminado contento con el trabajo que le hizo la otra persona, de todas maneras que este tipo de frases le dan la razón al propietario de la casa, y este se siente mas seguro con la nueva persona que ha venido, que le comprende y que ve que es una chapuza como él, lo que han hecho los anteriores. Es muy típica esta situación, además el cliente nunca sabrá de verdad si el nuevo trabajo que le hacen es mejor o peor hasta que se vuelva a estropear o tener problemas.
  2. El técnico: Otra gran frase que suelen usar los técnicos cuando ven un proyecto creado por otro cliente es la siguiente: “Tendremos que empezar de cero, no nos sirve nada de lo hecho”. Con esta afirmación lo que están diciendo es que lo anterior esta mal hecho y es antiguo, que lo mejor es empezar de nuevo. Para ello se apoyan en datos técnicos que confirman que la nueva versión será mucho mejor que la anterior y que esto además será mas barato que arreglar lo que ya hay.
  3. Yo lo hago todo mejor: Muchas personas cuando hablan siempre tienen una mejor solución, como si lo que le presentan no es válido ni bueno. Son personas que siempre argumentan que hay mejores soluciones que las que se proponen, pero raramente se ponen a hacerlas, se quedan solo en las palabras.

 

Últimamente me han contado varios emprendedores y empresarios lo mal que lo han pasado con este tipo de profesionales, que creen que lo hacen siempre mejor, y El gran error del ego les ha llevado a una situación difícil, por que han perdido tiempo y dinero. Una pérdida que el profesional no va a reconocer y que por supuesto no va admitir que se ha equivocado.

El problema viene en verdad por que cuando un emprendedor o empresario recurre a otros profesionales, es por que no ha quedado satisfecho con los anteriores, pero el no quedar satisfecho con los anteriores no significa que los nuevos lo vayan a hacer mejor o de forma más óptima, lo van a hacer de forma distinta y normalmente criticando todo el trabajo anterior. Y por eso lo llamo “El gran error del ego”. Muy pocos le dirán que no pueden mejorar lo que hay o que en verdad les han hecho un buen trabajo aunque no se los parezca.

Todos pensamos que lo podemos hacer mejor, y es normal, el ser humano es optimista y se sobrevalora, pero cuando se trata de empresas y se juega dinero, es mucho mejor hacer una buena reflexión y estudio con los clientes antes de poder lanzar este tipo de afirmaciones tan contundentes.

El Telechurro

El Telechurro, una gran idea, una gran estafa emprendedora. Me acuerdo de un programa de radio sobre emprendedores hace un tiempo, donde el presentador preguntaba a uno de los asistentes, sobre que idea de negocio tenía en la cabeza. El futuro emprendedor le comentó que quería montar un TeleChurro, a lo que el presentador le dijo que era una gran idea, que a nadie se le había ocurrido y le animó a lanzarse al mundo empresarial. Mas que animarlo lo llevo directamente al precipicio, dado que nadie de los asistentes al programa de radio se le ocurrió decirle que era una estupidez, y ahora vamos a analizar por qué. Lo que mas me dolió fue las palabras de ánimo del locutor del programa de radio, como le daba palabras de ánimo a un proyecto que no va a ningún sitio y alababa la gran originalidad del futuro emprendedor, con gente como esta, lo único que se consigue es mandar al precipicio a posibles emprendedores.

Primero, no hay nada mas que hacer una búsqueda en Google para ver que no es una idea original, pero al locutor le pareció muy original por que no ha visto tienda ni publicidad sobre telechurro, al contrario que si ve sobre pizzerías, por ejemplo. Y es que no ve tiendas por que están no funcionan, no es un negocio y ahora vamos a exponer los puntos principales del por que no funciona este negocio:

1.- Los churros llegan fríos y pochos: Si una persona se molesta en ir a la churrería y lleva los churros a su casa lo mas rápido posible todavía los mantiene calientes, pero no mucho, por lo que los churros se enfrían muy rápido. Si el responsable de que se enfríen es uno mismo lo aceptas, si el responsable es un tercero que te lo trae a casa no lo aceptas. Y este es un punto clave de la experiencia del cliente. En la churrería el cliente ha comprado los churros ardiendo, los ha cogido por primera vez muy calientes y los ha sentido en su mano. Cuando llega a casa, aunque ya están mas fríos pochos, el sabe que estaban perfectos cuando salieron de la freidora, y que el responsable de que estén así es el, por lo que nada mas llegar a casa grita a toda la familia para que corra a comerlos antes de que se pongan mas fríos. Si por el contrario la primera vez que ve los churros son los que les ha traído un mensajero, que seguro que ha perdido mas tiempo que el, dado que no conoce bien el domicilio, los churros ya no llegan tan calientes y el cliente se siente mucho mas decepcionado. La experiencia es mucho mas negativa.

Es verdad que en Madrid y otras ciudades se toman fríos, entonces la perspectiva es otra, pero yo me estoy refiriendo a los churros calentitos.

2.- El precio es muy barato: El precio de los churros es muy barato comprado con el de una pizza, no suele ser mas de 5 € lo que se pida para una familia, incluso mucho menos. Si por ese dinero tienes que tener un vehículo, una persona distinta de las que atienden el puesto de venta directo, las cuentas no salen nunca.

telechurro a domicilio

 

 

La venta media de una entre de pizza es mayor, por lo que hay mas margen.

Así que cuando alguien te hable de montar un Telechurro es que no tiene ni idea del mercado ni de hacer negocios. Otra cosa distinta es que una tienda de churros intente repartir entre sus vecinos mas cercanos y lo haga de forma complementaria a su negocio principal y conociendo todo estos problemas, pero cuando yo hablo de Telechurro me refiero al concepto de invertir en una empresa que se quiere franquiciar, una empresa que se piensa que funciona igual que las pizzerías.

De Teletortilla ya ni hablamos, eso será otro post parecido a este 🙂

¿Qué hay de lo mío?

¿Qué hay de lo mío?, es una frase con la que denomino a los emprendedores que solo saben hablar de su proyecto sin ponerse en la piel de sus posibles clientes.

¿Qué hay de lo mío? es de verdad una manera sutil de decirle que es imbécil, es decir, es una manera de decirle que es poco inteligente ir a buscar clientes y solo hablar de los suyo. El secreto para captar clientes es escucharlos, ver que necesidades tienen y si de verdad lo que les vendes les sirve. Es de imbécil no escuchar sus comentarios e intentar imponer la visión que el emprendedor ha hecho de su producto o servicio.

¿Qué hay de lo mío? es un gran error en el que caemos todos los emprendedores, y por eso existe la filosofía Lean Startup,  donde el emprendedor va a aprender a encontrar esos errores que esta cometiendo escuchando a sus clientes y no esperando a que se traguen su discurso y acepten su servicio o producto como el lo has planteado. El emprendedor espera que su posible cliente le alabe el proyecto y lo compre, por que lo ha planteado perfecto para el, y lo necesita si o si. El emprendedor se cree con la verdad de lo que necesita su cliente por haber estado trabajando en su idea meses o años, muchas veces casi sin preguntar a sus posibles clientes, se cree que por haber estado todo este tiempo metido en su proyecto sabe mas que su posible cliente, se atreve hasta a discutirle que no sabe lo que se pierde si no lo compra o usa, se atreve hasta a decirle que no tiene ni idea de lo bueno que le están ofreciendo. Estos emprendedores son peligrosos aparte de imbéciles, por que además si fracasan por supuesto la culpa es de los clientes que no saben la gran oportunidad que se han perdido por no comprar o usar su producto.

¿Qué hay de lo mío? para mí también tiene otra interpretación, otra acepción y aunque no tiene el mismo entorno, también es para llamar imbécil al emprendedor. También utilizo la frase cuando un emprendedor tiene que presentar o participar dentro de un grupo de trabajo, tiene que hacer una actividad en común y no sabe abstraerse. Se pasa todo el rato hablando de su proyecto, sin poder ponerse a trabajar en grupo de forma colaborativa, si no siempre pensando desde la perspectiva de su proyecto. Igual ocurre cuando presenta ante un grupo, se suele pasar de tiempo, por que le importa poco los demás dado que para el lo importante es hablar de los suyo, que por supuesto es mucho mas interesante que todo lo demás.

¿Qué hay de lo mío?, en definitiva, es la etiqueta general que uso para denominar a los emprendedores imbéciles, que hay muchos, emprendedores egocéntricos que solo hablan en una dirección y por supuesto no escuchan nada que no se lo mismo que ellos han dicho.

Resolver pequeños problemas

Resolver pequeños problemas, es la mejor manera de comenzar una Startup. Y esto lo pienso cada vez que escucho a un emprendedor contarme su proyecto que va a resolver un gran problema. Hay una tendencia en todo emprendedor en pensar en resolver grandes problemas con escasos recursos, cuando lo mas efectivo suele ser resolver pequeños pequeños problemas que luego te lleven a resolver otros mas grandes.

A los emprendedores les cuesta bastante pensar en resolver pequeños problemas, sobre todo por dos grandes motivos:

  1.  Resolver pequeños problemas es mucho menos vendible que resolver los grandes. A la gente no le parece tan asombroso lo que estas haciendo como si cuentas una idea para resolver un gran problema.
  2. Intentar resolver grandes ideas te hacer pensar que eres el nuevo Alexander Fleming.

Yo siempre digo que hay que pensar a lo grande, que sino se piensa a lo grande no puedes alcanzar metas grandes, pero eso no quiere decir que tienes que resolver problemas grandes, puedes resolver pequeños problemas pensando a lo grande. La primera webcam que existió se hizo por que los informáticos no querían ir a la máquina de café y encontrársela vacía, algo tan sencillo les llevo después a un gran proyecto, pero empezaron por algo pequeño, solucionando algo sencillo. Es un claro ejemplo de lo que quiero exponer c un emprendedor cuando le explico que pueden empezar por resolver pequeños problemas, que es mas barato, mas sencillo y que desde ese punto pueden crecer para resolver uno mas grande.

El dilema es que no veo a un emprendedor explicando su proyecto en un evento a los asistentes diciendo que su problema es la máquina de café, y que su proyecto lo esta diseñando para resolverlo. Pero en verdad es el mejor inicio para un proyecto mas grande , el mejor inicio por que suele ser una solución sencilla, fácil de hacer y en un corto periodo de tiempo. He visto a muchos proyectos fracasar por que querer abarcar el problema grande y después de varios meses abandonar por no llegar ni siquiera a poder lanzar el proyecto.

Yo mismo he caído en este error varias veces y cuesta no volver a caer, por que es muy vendible hablar de grandes soluciones a todos los demás, pero hay que contener esta euforia inicial del proyecto y sentarse a pensar en solucionar algo mas simple y sencilla. Además, normalmente las grandes soluciones solo se pueden llevar a cabo por grandes corporaciones, y si eres una startup, o llegas a un acuerdo con estas empresas mientras estas en el desarrollo o no conseguirás salir adelante. Necesitas a grandes empresas que puedan financiar con su red comercial la implantación del proyecto.