El dichoso efecto 22 de diciembre en España

efecto-22-de-diciembre Llega de nuevo la lotería de navidad y volvemos a el dichoso efecto 22 de diciembre en España. Y es que después de pasaran tres años de otro artículo parecido, el efecto sigue estando al mismo nivel.

Resumo para los que no hayan leído el artículo hace tres años, si la lotería le toca a una señora de Valladolid que no conoces de nada y no vives en Valladolid, al medio día estás sentado delante de la televisión viendo como esa señora descorcha una botella delante de mucha mas gente y se pone a dar saltos de alegría. Pero si por casualidad la lotería no toca en Valladolid, si no en el bar donde desayunas todos los días y no se te ocurrió comprar un décimo, te entran unas ganas de no salir de casa, de no encender la tele, y si puedes de que se derrumbe el bar. Esto es lo que denomino el efecto 22 de diciembre.

¿Y cómo trasladamos esto al mundo emprendedor?, pues al mismo nivel, la gran mayoría de emprendedores cuando conviven con oros no quieren el éxito de sus compañeros si a ellos no les ha llegado, y por desgracia, esto sigue ocurriendo al día de hoy.

Veo esta actitud en muchos espacios de trabajo, en eventos, sobre todo con emprendedores del mismo nivel, por que los proyectos pueden estar en varios niveles, pues el efecto 22 de diciembre ocurre en cada distinto nivel. Todavía recuerdo la primera vez que me convocaron en un espacio con veinte emprendedores, en las mismas oficinas, y que esto iba a generar sinergias para que todos crezcamos. Pues ni un solo emprendedor nos contrató ni nos pidió ayuda, curiosamente si no solicitan ayuda para que le valoráramos presupuestos de otros proyectos que realizan lo mismo que nosotros, para que les diéramos nuestro visto bueno, empresas que estaban en Valladolid, por ejemplo.

Pensaba que este efecto iba a pasar más rápidamente, gracias sobre todo a todos los espacios colaborativos de trabajo que se están creando, pero incluso he descubierto que dentro de estos espacios se genera tanta competencia que no se puede ayudar a los compañeros, luchan incluso por ser lo mejores dentro de estos espacios en vez de sumar todos juntos.

Se que está dentro de nuestra genética estos comportamientos, que vamos cambiando poco a poco, pero a esta velocidad nos queda mucho trayecto todavía.

Podemos empezar con los centros de espacios compartidos por emprendedores, donde plantearía los objetivos de cada empresa y también los generales, como si todos los emprendedores fueran un equipo, forzando aunque fuera de esta manera un pensamiento colectivo positivo, y no estar solo centrados en un éxito personal. Poco a poco tenemos que ir pensando en que tenemos que crecer todos juntos, colaborando, ayudando, y no solo mirar con envidia el triunfo del vecino y no apoyarlo en lo más mínimo. Este inicio iría calando poco a poco en otros emprendedores, y en un futuro verían normal ayudar a sus vecinos y alegrarse de sus éxitos, aunque uno no los tuviera personalmente.

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